Hace mucho, mucho tiempo, iba yo en mi navecita, acompañados de dos aleros a quienes identificaré únicamente como Sangre de Cuilio y Patagonio, pues andábamos buscando yerba para andar algo cruzados pues también íbamos en gira de chupa... En esa era no se oía hablar de coca ni crack ni esas mierdas tan perjudiciales, no señor, solo montecito y LSD, y las chevechas, por supuesto...
Así las cosas, ya eran como las ocho de la noche y la calle estaba sola, completamente sola, pues estábamos en medio de la Guerra Civil, en los mejores años de esa mierda... Nosotros eramos en esa época tres jovenes letrados, recien graduados de la UES, con Honores y toda mierda, asi que andabamos disfrutando de la vida y andabamos cargados de feria pues esa tarde nos habíamos echado un embargo asi que habíamos cobrado algo regular... La vida nos sonreía ¿me entienden, verdad?
Bueno pues, el voladués que ibamos sobre la 2º Avenida, hoy llamada Monseñor Romero, en San Miguelito, antes de llegar al mercado, alli por los arenales, cuando de repente vimos un voladito bien bonito, algo regordeta, pero bien bonita que se dirigía al norte, como quien va para Mejicanos... El SangreCuilio me grita: "Pará, pará, culero... mirá ese culito, demosle raid..." Pero, ¿qué chava en sus cinco sentidos se monta en un carro con tres desconocidos?
Yo no quería detenerme pues no me gusta gastar pólvora en zopes, y sabía que era perder tiempo, pero el SangreCuilo chingó como ladilla asi que me detuve... La mamacita se detuvo, con algo de temor o incertidumbre, no se, pero la mierda es que se detuvo (quizá por miedo, también) y empezaron los otros dos hijos de puta a volar lengua, que que chula estás, que para donde vas, que te llevamos, que te traemos, etc, etc... Mas yo notaba que aunque yo no hablaba, las miradas de ella se dirigían exclusivamente hacia mi persona, como que yo era quien le caía bien y es que no es por nada ni por darme el puesto, la verdad es que soy bastante regular y nunca me ha costado cazar pichones a puro físico... Para que sepan, de chiquito me decían de apodo "El Niño Dios", por bonito y rostro angelical
Bueno, el voladues es que la mamacita agarró algo de confianza y dijo que sí, que aceptaba el raid pero solo conmigo, que le daba temor irse con los tres, con esas frases tan comunes que ustedes ya conocen, verdad: "Uy, a saber a donde me van a llevar... Uy, me van a secuestra?..." Asi en broma, verdad... Bueno, no los canso, terminé bajando a mis cheros del carro, algo a la fuerza pero ni modo, asi es la vida, ya que les hice conciencia: "Yo no le haría clavo a un levante de un chero; la suerte es mía, asi que a la mierda pastores..."
La mamacita se subió a la nave y noté que patojeaba algo; después de las frases de rigor y los preliminares escarceos de una conquista semifácil, la convencí que nos fueramos a enzaguanar a un motelito que se llama "La Fortuna" que todavía furula: ustedes vienen desde el Inframen hacia el sur, como si van a la 5 de noviembre, y justo, como a unos 200 metros del semáforo de la 5, que hace intersección con la 20 avenida, allí está ese matadero, chiquitito pero saca de aguas en trances de esa índole...
Bueno, ya en el puesto, como para esas mierdas no soy nada sutil ni modosito, me chulonié de un solo con tamaña verga templada-templada, que temblaba de deseo... La chava, que tendría unos 20 años, pequeña, rellenita sin llegar a gordita, zarquita, que andaba vestida de jeans, me dijo tímidamente que apagaramos la luz... Bueno dije yo, “no te pongás brusco ni turbio...” “Claro chava, dale, no hay problema...” Y fíjense que en esos cuartos, en esa época, antes que los remodelaran como están en la actualidad, si se apagaba la luz, la oscuridad era completa, del todo... Yo oí que se quitó la ropa, oí que la colocó en la silla, pero también oí un “plocosh” un ruido como algo que cae... No le di importancia al ruido, y cuando menos sentí, ya me estaba haciendo el mameluco,hasta debajo de los webos me pasaba la lenguita, sin habérselo yo sugerido... ¡Que rico se sentía pues no miraba nada de nada, pero si se sentía delicioso!... Puta, yo me estaba retorciendo de placer por la mamadita y casi casi me iba, asi que le pedí que se detuviera, que se calmara, que había mas tiempo que vida, y le pedi que se acostara a la par mía... Bueno, amigos, la chava se acostó cabal a mi lado derecho y entonces le quise acariciar la piernita, y fue ahí donde ¡¡¡¡¡¡¡SORPRESA!!!!!!, la mano se me fue en blanco, pasando hacia abajo, PUES LE FALTABA TODA LA PIERNA IZQUIERDA, y lo que se había quitado era la prótesis y solo tenía el ñuñuco...
Yo puedo ser desvergue y todo lo que quieran, pero jamás pierdo la caballerosidad ni con las putas, asi que no formulé ninguna pregunta ni hice ninguna observación, o sea, me hice el pendejo y cuando me le encaramé, es lógico que no me pudo prensar las nalgas con ambas piernas, pero sí se podía mover, y ¿ saben que ?
Curiosamente, esa situación me excitó mas de la cuenta asi que le eché tres palos en un término de 4 horas, y me volvió a mamar y le eché otro palo...
Así que así me paso ¿Y ustedes, qué opinan? ¿ Seré un fetichista consumado? |