El voladués que una vez, hace mucho tiempo, en un mes de julio o agosto de mil novecientos ochenta y tantos, me saqué en una rifa de un kinder, una botella de whisky, marca Yoni Guoquer Cinta Negra. Realmente, el detalle no me alegró mucho pues a las cabales, yo no soy whisquero, me da igual tal o cual marca pues no me gusta tanto que digamos, esa bebida ya que me provoca taquicardia y dolor de cabeza, eventualmente o casi siempre... En cambio, pónganme un bote de tequila enfrente y no hay rana que pegue tres brincos conmigo, o también con un buen vodka, refinado, europeo tipo Danska, que es rico, no es tan patadón y es barato... O los exquisitos vinos que degusté con el Maestro, en París (eso es harina de otro costal, perdonen por favor la desviación) Bueno, así las cosas, deposité el bote en mi escritorio, y allí estuvo bien resguardado, y ese detalle me agrada pues es un termómetro para establecer que no soy bolito, pues de lo contrario, le hubiera dado vueltegato incontinenti, sin contemplarla tanto...
Siguiendo el orden de las ideas, un día de septiembre me doy cuenta que es el cumpleaños de mi gran carnal, un compadre mío, entrañable amigo de toda la vida, - compañeros del liceo salvadoreño desde el primer grado de primaria a la fecha, iniciador de su servidor en las artes del putismo (de cliente, por supuesto), iniciador de su servidor en el arte de la bebetoria a los 14 años de edad, maestro en el arte de perseguir al servicio doméstico cuando cipotes, etc, etc., y a quien el guaro le encanta mas que la comida y las mujeres, y me digo: "Con esta botella salgo en caballo blanco con el compadre, pues voy, lo felicito, se la regalo, y santas pascuas..."
Me dejo caer un viernes por la noche a la casa del compadre, quien ya era todo un hombre de familia... "Que pasá adelante, cabrón, que que te has hecho, hijo de mil putas, que que sorpresa mas agradable, que que dichosos los solteros como vos que pueden chupar sin breque de mano, que sentate, que patatín, patatán, etc, etc..." La comadre pregunta si me voy a quedar a cenar, que les preparo unas boquitas, que niña, salude a su padrino, no sea malcriada, etc, etc... Bueno, ustedes ya saben como es el folklore de esas ocasiones, ¿verdad? - Bueno, compadre, si usted ha traído esa herramienta, ¿por que no la utilizamos ya, mejor? ¿Le damos mecha a ese bote, compadrito? Pues pá luego es tarde, digo yo... Y empezamos el teque-te-teque usual de dos cheros entrañables, conocidos de toda la vida, que se manifiesta frente a una botella, con ricas bocas, ambiente agradable y charla amena... etc, etc... La comadre llevando boquitas, los dos hombres bebiendo, hasta que... zaz, se acabó la botella y yo ya me siento bastante zapatón... Como es usual, mi compadre desea seguir chupando y sugiere abrir otro bote, de su colección personal, pero como yo ya me lo puedo, se que si le sigo la corriente, estaré saliendo de su casa a las cinco de la mañana, mínimo, si no es que me quedo a desayunar después, así que – no compadrito, que mañana tengo que hacer – y él insistiendo: que la mejor mula se me está echando, que acordate de los viejos tiempos, que aquella vez que chupamos 48 horas seguidas en aquella finca de San Marcos, que las jornadas cerveceras en el Mundial 70, que las talegas en el Chantilly, que esto, que lo otro, que si, que no...Ustedes saben que uno de bolo es necio, ¿verdad?
Yo quería salir de ahí pues tenía algo de pesadez en la cabeza y el frío de la madrugada me despejaría, pues ya era la una de la mañana... Me le zafé al compadre, me monté en mi cochecito, algo manudo, pero computando perfectamente y me largué, con la sana intención de irme para la casa, a dormir tranquilo, pero el diablo es el diablo, así que...
Me encontraba conduciendo por la Calle Arce y estaba cayendo una llovizna tenue, muy tenue, pero iba a baja velocidad, quizá inconscientemente, con la idea, inconsciente también, de ver si salía algo que "llevar"... Pues bien, queridos amigos, en ese momento, "divisé" en la distancia, un bulto de caderas sinuosas que caminaba cadenciosamente, con estilo, acompasadamente, minifalda, piernitas torneadas y cabello recogido en moñito, y la cara de adolescente bien bonita, trompita fruncida pintada de un rojo bien bonito, con ojos así como cafecito claros, eso si, un bulto cholo-cholo, un volado hermosote, grande, un roperón del mercado central, como de 1.75 de estatura,por lo menos, así la vi, bella, ordinaria, en mi sirindanga que llevaba, y a mi siempre me han gustado las caballonas... "Ya la hice, ya estuvo, pensé..."
Y como estaba lloviendo, así poquito, pringadito, pero lloviendo en fin, me las quise llevar de lagarto, de chivito y por lo tanto, paré el vehículo a la par de la mamacita y sin más trámite ni diligencia, simplemente abrí la puerta y le dije, con tono fuerte y algo imperativo: "Entrá, para que no te mojés..." y así fue: la chava entró al carrito, se alisó la falda y me sonrió bonito-bonito, hasta con camanancitos fue la sonrisa... Yo le metí la pata al carro e inicié una de esas pláticas de tanteo, de reconocimiento del terreno, aunque en mis adentros, el trabajo ya estaba hecho, pues ¿qué mujer decente se sube a un carro desconocido a la una de la mañana, aunque el motorista sea un galanazo? (no estoy presumiendo: mi apodo en la infancia y juventud era "El Niño Dios", por bonito primero, y por guapo después, así me decían en el colegio, en la colonia y hasta en la U, y de chiquito, mi mamá me prestaba para las pastorelas y nacimientos en vivo, en la Navidad... Y había una trabajadora del sexo que me decía "Mi Angel Caído"... )
Bueno, no quiero seguir divagando... Quise entablar conversación con frases como "¿No te mojaste?" la bicha solo murmuró "mhmh" como diciendo "no"... “¿Te pego un aventón?” y ella vuelve a murmurar "aja", pero solo haciendo sonidos guturales, con la garganta, no se si
me entienden, como cuando uno dice "no" sin abrir la boca... A todo esto, yo había llegado al final de la calle Arce, había doblado a la izquierda (en esa época se podía hacer esa maniobra) y ya iba pasando frente a la Michelín, rumbo al boulevard Venezuela, buscando los motelitos que están o estaban por allí... Bueno, yo conducía y como iba algo manudo, pues, todo era azul, todo diez...
Pero en ese momento, la chava me dice, ya con su voz natural, algo ronca: "pero vos ya sabés que soy homosexual, verdad?" (exactamente esa palabra usó: "homosexual", no gay ni otras que hoy se estilan) ¡¡¡Puuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuta!!! En ese momento, reaccioné fingiendo la mas natural de las situaciones: "Claro, ya sabía, por supuesto... ¿Y como te llamás?" "Me dicen Luciana... soy la Luciana, pero en realidad me llamó Lucía... o sea, Luis, pues..." "Ah que bien, que bonito nombre... Luciana... ¿Puedo llamarte Chana? Jajajajaja"... "Y mirá, yo cobro cincuenta pesos por el rato..." "A pues si, Luciana, como vas a pensar que no te voy a reconocer tu trabajo..."
Ustedes se preguntarán por que tome esa actitud y no lo baje del carro a puros vergazos, con esa actitud de "aquí te bajás, culero de mierda...!!!!!!!" pero fíjense que en las situaciones conflictivas, a veces tengo la tendencia a cortarme y a fingir una calma que me sirve de coraza para que los que tengo a la par no adivinen mis intenciones, por un lado, (acuérdense del Episodio I) y por otro lado, le huyo a los desvergues, al escándalo.
Me explico: ¿qué tal si armo bronca y talegueo al maricón, el culero se pone a chillar en la madrugada, llega la policía, me esposan, se entera la gente, etc, etc? o ¿qué tal si me sacaba un cuchillo, o era bueno para darse verga? Mis rucos se hubieran muerto de la pena, una hermana toda fresona y fufurufa que tengo, casada con un pez gordo del partido, se hubiera ahuevado de mi apellido (aunque realmente eso me pela)... Máxime que en esa época, yo ya trabajaba para la Fiscalía y de casualidad estaba asignado a un caso famosísimo, de un
asesinato de una persona de suma relevancia, aparte de estar asignado a un caso contra un ministro de Duarte (que si les digo que casos son, muchos adivinarán inmediatamente mi identidad) y mi foto había salido en todos los periódicos y noticieros de la época.
Por lo tanto, yo, bolo y todo me dije para mis adentros: "Relax, relax... Llevale la corriente, entrá al portón del matadero, o sea, del motel, bajalo haciendo el mate que van a entrar, pedí cuarto y te metés de vergazo al carro, retrocedé y andate a la mierda, con chillido de llantas y todo..." Enfile a un motelito bien simpático que en la actualidad todavía existe; no se como se llama pero tiene un gran número "1320", y queda al doblar el Boulevard Venezuela, despuecito de la ferretería La Palma, como si van al ISSS de Santa Anita, aunque hoy hay unos grandes "by pass" y tengo años de no ir... pero en esa época, como era cliente Platinum, los empleados me conocían y en eso confiaba mi estrategia: Cuando el empleado abriera el zaguán, le guiñaría un ojo y eso le indicaría que estaba en problemas y me seguirían la corriente... Y ahí les dejaba un culero en bandeja de plata: si ellos se lo quería componer, era ya su problema...
( NOTA: Antes de seguir, que se les quede en memoria este lugarcito, pues hay como dos o tres futuras historietas relacionadas)
Bueno, queridos amigos, como les dije al principio, estaba pringando, bien suavecito, que casi no se sentía, pero pringaba, y entonces me estaciono frente al portón y sueno la bocina del carro... Pero nadie abre.- Pasan como cinco larguísimos minutos... y nada... Vuelvo a pitar, pero nadie abre y lo mas seguro de lo anterior, es por que estaba lleno... Vengo y le digo: "bajate vos y tocás el timbre..." y el marica responde : "vos crees que nací ayer: en lo que me bajo te me escapás y me dejás aquí tirada..." O sea, me leyó el pensamiento.
Comienza a llover mas fuerte y viene el maricón y me manosea mi bragueta, ¡¡y me la saca y comienza a charranganiármela ¡! Yo me pongo todo nerviosón y le digo, "Hey Luciana, calmate..." pero la Luciana baja la cabeza y quiere empezar a mamarme, dando lengüetazos, y allí, amigos, me agarró una risa nerviosa, de veras, pura risa de puros nervios, por que realmente, la verga se me paró, quizá de los nervios... Y vengo quitá de ay! ¿Que te pasa?, vos, calmate... – Bueno, ¿Y que no es a esto a lo que venimos, pues? Si pero allá adentro, no seas impaciente... Bueno, se calmó y me la guardó, y entonces, amigos, se me ocurrió otra cosa: Vengo y le digo – Mirá Chana, como no nos abren, mejor ya no vamos a hacer nada, oístes? Decime donde te dejo... Y entonces, viene el gran hijo de mil putas y me amenaza: "Mirá, como ya perdí tiempo y ya te acaricié, ya te la charranganié, hoy me tenés que pagar..." Puta, me dije para mis adentros – a este no le pago por que no le pago – ( y cuando termine este relato veremos que mejor le hubiera regalado el pisto y lo hubiera bajado... Pero no nos adelantemos)
Como nunca abrieron, enfilé a la vuelta, a la famosa Casa Rosada... Quienes conocieron este metedero, comprenderán mejor la escena que a continuación viene, pues recuerden que para entrar se metía uno en un camino como de finca, sin pavimentar, con hoyos y de tierra, aunque ese motelito tenía la ventaja de tener el zaguanón permanentemente abierto, fuese de día o de noche pero era algo de mala muerte, aunque dicen, a mi no consta, que tuvo mejores épocas.- Dicen que ya no funciona. No se si es cierto o no.
Bueno, entramos por la calle de tierra y efectivamente el zaguanón estaba abierto, ya eran las dos de la mañana y había dejado de llover.- Vengo yo y le digo al pensionero, desde mi carro: "Hay cuartos?!!! "Sí, me dice el hombre, quédese en el del fondo...", y es que ese matadero tenía el parqueo general y uno se bajaba y desfilaba hasta la habitación... Imagínense que ahuevada desfilar con un homosexual vestido de mujer, o sea, con plante,
pues... Vaya Luciana, salí y entrá al cuarto mientras yo pago – le dije al pipián... Y el hijo de mil putas mordió el anzuelo: se bajó y comenzó a caminar...
Vengo yo y en ese momento, me dije: "es ahora o nunca" y le pongo retroceso al carro y en el patio del motel hago la maniobra para quedar de frente... Comienzo a salir cuando ¡¡¡El hijo de mil putas de la Luciana se cuelga del la pestañita lateral del carro, pues andaba un Volskwagen escarabajo 1302 S, alemán, para que lo comprendan mejor, y quiere abrir la puerta pero se cayó de talegazo!!! A todo esto yo ya iba en la calle de tierra, pensando que me había escapado pero ¡¡¡PLOCOSHHHH!!! el maricón, putiándome a mas no poder, tratándome con todas las palabras vulgares que ustedes puedan imaginar, lleno de polvo y con raspones, me había dejado ir una pedrada, o mejor dicho, un rocazo, pues era una roca la que me aventó... haciéndome chingaste uno de los vidrios laterales traseros... Pero yo me fui a la mierda, con el corazón a mil por hora...
Mas adelante, me paré y quise repasar mentalmente los hechos y posibles consecuencias: menos mal que no se mató el hijuemil rotas, pues la pedrada en el vidrio era señal mas que fehaciente que estaba vivito y coleando, y con energía; no hay posibilidades que me lo vuelva a encontrar (eso espero)...
Puta, veo en ese momento a un lado y el cabrón había dejado olvidada su cartera, y la abro, con un solo pensamiento: ojala que no ande dinero pues yo, puedo ser lo que sea, menos ladrón, y sobre todo, ladrón de pobres... Si me hueveyo aunque sean cinco pesos, me salo por un vergo de tiempo... Pero menos mal que solo babosadas había en la cartera del pobre maricón: lápices labiales, polveras, una foto de un tipo plante de soldado, pues estaba en uniforme, y solo cosas inútiles... opté por dejarla tirada y me fui a la seguridad de mi casita con papá y mamá...
Luego se me viene a la cabeza otro pensamiento: ¿¿¿¡¡¡¡¡Y QUE PAJAS VOY A DAR POR EL VERGAZO EN EL CARRO!!!!!??? Bueno, mañana será otro día, pensé, pues aunque ya era un hombre hecho y derecho, profesional y todo, todavía vivía bajo la seguridad de mi casita de la juventud... A la mañana siguiente, mi madrecita pregunta: "Hijo, ¿Qué le pasó a tu carro? Y de repente funciona mi mente de abogado pajero: "Ah, mamá, no pasó nada, lo que pasa es que estuvimos tomándonos unos tragos con X, Y y Z en el Bar del Ademar, dejé el carro en la Juan Pablo y quizá, como a la par hay una marginal, alguno de los bichos le dejó ir la pedrada, mamá..." Puta, las cosas que uno tiene que inventarse...
Pregunta a la afición: ¿verdad que mejor le hubiera regalado de choto los cincuenta pesos al pendejo ese y me hubiera ahorrado todos esos disgustos? Es que uno de bolo es tonto... ¿les gustó?

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